San Sebastián

Igueldo desde Urgull

Puerto

La Concha

Ondarreta y tunel

Peine de los Vientos

El Kursaal

Hacía un día espectacular. A pesar de ser principios de marzo, el viento del suroeste conseguía que luciese el sol y que la temperatura se acercase a los veinte grados. Era media mañana y decidimos alquilar unas bicicletas para recorrer todo el borde costero de la ciudad, desde el Monte Ulía hasta el Peine de los Vientos, a los pies del Monte Igueldo.

El lugar donde las alquilamos estaba frente a la playa de Zurriola, cerca del Kursaal, el imponente edificio de Rafael Moneo. Tomamos el carril-bici que ocupaba parte de la acera en dirección oeste. Cruzamos el río Urumea y recorrimos por el borde costero el monte Urgull, parando para hacer fotografías cada poco tiempo: primero mirando hacia atrás para divisar el impactante volumen del Kursaal a contraluz; luego para ver el embate de las olas contra los escollos de la base del monte; más tarde para contemplar la escultura de Oteiza, Construcción Vacía, que dialoga en la distancia con el Peine de los Vientos de Chillida. También nos detuvimos para observar cómo pequeños veleros luchaban contra el viento, que se canalizaba con fuerza entre la isla de Santa Clara y el monte Urgull, para poder regresar hacia La Concha. En sus virajes durante la ceñida algunos no soportaban las rachas y volcaban, con lo que los tripulantes terminaban dándose un indeseado chapuzón en el agua fría del Cantábrico.

Como era sábado había mucha gente paseando, corriendo o pedaleando como nosotros. Según rodeábamos el monte el paseo iba ascendiendo de forma suave hasta que al final un ascensor nos permitió bajar hasta la rasante del paseo de La Concha, por donde seguimos nuestro recorrido. En este punto, el carril-bici se diluía en el entorno del puerto deportivo, por lo que era más difícil avanzar entre la cantidad de gente que paseaba.

Una vez pasado el puerto continuamos por el carril que en este tramo discurre en paralelo a la zona estrictamente peatonal del Paseo de la Concha. Cada cierto tiempo, sin proponernos ningún objetivo de distancia fija, nos acercábamos al borde del paseo desmontando y caminando para no molestar a las personas que paseaban. Desde su famoso pretil metálico podíamos contemplar la playa, a la que bastante gente se había atrevido a bajar para disfrutar del sol y pasear por la orilla, y observar el mar Cantábrico que en ese día se veía verde y tranquilo.

Para volver al carril, a veces teníamos que esperar un hueco entre ciclistas o patinadores, pues también por aquí había bastantes personas que en vez de caminar habían decidido pedalear.

Al llegar al final de la playa de La Concha, un túnel permite que el carril-bici continúe hacia Ondarreta. En este tramo los ciclistas se separan de los viandantes: mientras que el carril de los primeros discurre por el túnel junto a los vehículos a motor, los segundos siguen el borde del mar sin tener que compartir su túnel con ningún tipo de vehículo. Sobre ambos pasos subterráneos se encuentra el jardín del Palacio de Miramar, la residencia a donde solía venir la familia real a principios del siglo XX para veranear.

Si en La Concha eran los compactos edificios del centro urbano los que estaban tras la playa, en Ondarreta son grandes caserones con jardines cuidados y pequeños edificios exentos los que miran hacia el mar. A continuación, tras pasar junto a un club de tenis situado ya a los pies del Monte Igueldo, el carril-bici termina uniéndose con el paseo que a su vez va a morir contra las rocas sobre las que se encaraman las piezas de acero del Peine de los Vientos.

En la plaza creada para poder disfrutar del lugar, el arquitecto Luis Peña Ganchegui situó una plataforma desde la que observar distintas perspectivas de la escultura de Chillida, de las rocas, del mar y de toda la bahía. Un embudo bajo el pavimento de la explanada dirige el agua de las olas hasta salir por unos agujeros situados en el suelo, lo que incorpora una experiencia sensorial añadida a la observación de las esculturas. Dependiendo de la altura de la marea y de la fuerza de las olas, los agujeros o sólo rugen o terminan expulsando además agua de mar pulverizada, como si una ballena se escondiese bajo las piedras.

El conjunto escultórico da un sentido a este final del paseo, un punto de atracción que consigue evitar que todo el sector oeste de la bahía se quede como un barrio elitista, incorporándolo a la experiencia de pasear por la bahía.

La vuelta la realizamos siguiendo el mismo recorrido que a la ida, si bien evitamos rodear el Monte Urgull atajando por la Alameda del Boulevard, entre el Centro y la Parte Vieja, dirigiéndonos directamente de vuelta a hacia el Kursaal. Todavía tuvimos tiempo de observar como en la playa de Zurriola había bastantes surfistas aprovechando las olas que el mar de fondo producía.

En cierta forma, escribiendo este blog me he dado cuenta de que San Sebastián es una mezcla de dos de las ciudades de las que he hablado en blogs anteriores: Rio de Janeiro y Groningen.

Por un lado, al igual que Río de Janeiro, cuenta con una ubicación excepcional, con montañas verdes que llegan hasta el mar mientras la ciudad aprovecha los pocos espacios llanos entre la bahía, el río y las montañas, de un modo similar a como ocurría en Río. Como allí, las playas constituyen un espacio de desahogo privilegiado de la ciudad que sus habitantes utilizan para pasear y hacer deporte.

Por otro lado, sin llegar al extremo de Groningen, en San Sebastián se ha extendido el uso de la bicicleta tanto para pasear como para hacer deporte o ir a trabajar. Desgraciadamente, su generalización en la ciudad vasca va a ser mucho más difícil que en Holanda, no ya por falta de concienciación ciudadana, sino por las dificultades que el gobierno central va a establecer con la nueva legislación de tráfico. Me refiero a la obligatoriedad del uso del casco en ciudad, que parece inevitable, y que en vez de facilitar y fomentar la movilidad sostenible en las ciudades españolas va a desincentivar aún más el uso de la bicicleta.

San Sebastián es una ciudad privilegiada tanto por su ubicación como por su arquitectura. Mientras que en otras ciudades españolas se han realizado importantes proyectos de reforma interior para adecentar y ordenar los centros de las ciudades en los últimos años, en el centro de San Sebastián no era necesario hacer grandes reformas. Tanto la disposición ordenada de sus calles como la proporción en las alturas de los edificios, según su trazado del siglo XIX, son en parte responsables de que se mantenga durante años como la ciudad en la que el precio del metro cuadrado de vivienda es el más alto de España.

Los pavimentos y el mobiliario urbano de la ciudad no han cambiado mucho desde la última vez que estuve; de hecho, lo único que no recordaba era el carril bici. Su construcción no parece haber sido una obra muy costosa, dado que en general no se han renovado los pavimentos de la ciudad. No obstante, hace bien su función de ordenar la movilidad en el centro; está bien diseñado en cuanto a la continuidad de su recorrido, su anchura y su trazado a pesar de discurrir por tramos de ciudad totalmente consolidada. Además, su presencia no perturba en exceso el diseño urbano previo.

Hasta hace poco no me parecía muy necesaria la construcción de este tipo de vías para separar las bicicletas tanto de los vehículos a motor como de los peatones. Sin embargo, disfrutar del paseo en bici en un día tan concurrido como en el que estuve en San Sebastián me ha demostrado su utilidad. Gracias a su existencia pude comprender mejor la ciudad y su relación con la bahía, experiencia que de otra manera habría ocupado o mucho más tiempo de haberla realizado caminando, o habría sido mucho más fragmentada e incompleta de haberla hecho en coche. Con un desarrollo adecuado de carriles bici en cada ciudad, además de mejorar la movilidad diaria de sus habitantes se podría fomentar la visita de numerosos lugares que habitualmente quedan demasiado apartados de los sitios turísticos reconocidos.

Tras devolver las bicicletas, satisfechos por haber hecho ejercicio además de haber conocido mejor la ciudad, nos pudimos ir a tomar el aperitivo y disfrutar de la gastronomía donostiarra sin ningún sentimiento de culpa.

Sobre el Parador y el Castillo de Lorca

Hace algún tiempo, tuvimos la oportunidad de informar sobre la legalidad de la construcción del nuevo Parador sobre el Castillo de Lorca. Como el Parador está ya abierto y funcionando, parece buen momento de resuscitar uno de los capítulos del informe. Abajo, parte del informe. Esperemos que sea de vuestro interés.

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El Castillo de Lorca, antes de la llegada del Parador

Normativa urbanística

En segundo lugar, la Asociación para la Defensa del Patrimonio Cultural de Lorca pide que se expida informe sobre “Si el proyecto presentado en el Ayuntamiento para la obtención de licencia de obras, y conforme a las condiciones de la edificación en él contenidas, respeta la legalidad urbanística; y más concretamente si es compatible con la calificación de BIC, grado de protección 1, que tiene asignado el recinto amurallado del castillo de Lorca y lo que en él se contiene. De igual modo, si el mencionado proyecto es respetuoso con la normativa de protección del patrimonio cultural y arqueológico, realizando el oportuno análisis de lo ya realizado del que se desprendan conclusiones claras sobre el impacto ambiental y visual de la edificación que se contruye.”

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Minneapolis Skywalks


Recientement, he tenido la oportunidad de estar en Minneapolis, Minnesota, con el proyecto fress. Es una metropolis llamado “Twin Cities“, formada entre Minneapolis y Saint Paul, con una población de 3,3 millones. Las ciudades están construidas en el cauce del río Mississipi, que cruza los Estados Unidos de norte a sur. Minneapolis es el principal centro de negocios entre Chicago y Seattle.

Downtown Minneapolis destaca por sus “skywalks“, una manera alternativa para los peatones de circular por la ciudad, en nivel +1. Llama la atención el contraste entre la estricta retícula de las calles de tráfico rodado y la morfología orgánica de la red de skywalks.

Razón de ser de los skywalks? El frío bíblico de la zona en invierno (-30ºC o menos), y el calor infernal en verano (+35ºC o más). Los skywalks están perfectamente acondicionados, y permiten llegar con el coche y subir a trabajar a la planta 42 sin respirar temperatura ambiente.

Lo más destacable? Llegar a poner de acuerdo a todas las empresas privadas, bancos para soltar los metros cuadrados necesarios para el dominio público.

Riga

Riga es una ciudad hermosa, capital de Letonia, uno de los más prometedores estados bálticos. El aeropuerto (RIX) es un importante centro de transporte para la zona, y la ciudad, con alrededor de 600.000 de población, será la Capital Europea de la Cultura en 2014.
En estas imágenes, se compara la Iglesia Luterana de San Pedro, que fue incendiada y arrasada en 1941, con la torre soviética de radio y televisión de Riga, que es la estructura más alta de la Unión Europea, llegando a 368,5 m (1.209 pies).

Groningen

Fachada de la Universidad

Llegamos a la estación de Groninga a media tarde, tras tres horas de tren incluidos dos transbordos, desde el aeropuerto de Ámsterdam. Salimos de la terminal de ferrocarril a una explanada amplia donde subimos a un taxi que nos condujo por las calles estrechas del centro hasta nuestro hotel. Tras dejar las maletas en la habitación salimos, ya anocheciendo, a dar un paseo por la ciudad.

La salida del edificio abría a un callejón estrecho desde el que se accedía a una de las calles principales del centro histórico Al igual que el callejón por el que salimos, la calle principal estaba pavimentada con adoquines y delimitada por edificios antiguos de ladrillo visto, lo que hacía que el conjunto se percibiese pulcro y ordenado. A ello contribuía el silencio reinante que, en gran parte, se debía a la escasez de tráfico de vehículos a motor.
Sin embargo, a pesar de la sensación de seguridad que el entorno parecía transmitir, en seguida nos dimos cuenta de que había que caminar con mucha atención si no querías llevarte un susto. Cuando menos te lo esperabas algo se acercaba por detrás de manera silenciosa y te sobresaltaba pasando velozmente. Si tenemos en cuenta que Groninga está en los Países Bajos, supongo que no es difícil adivinar cuál era la causa: bicicletas.

Callejón del centro, con un pabellón acristalado de Toyo Ito a la derecha

Callejón del centro, con un pabellón acristalado de Toyo Ito a la derecha

En Groninga se puede ver cómo funciona una ciudad cuando la bicicleta constituye su principal medio de transporte. Situada en el norte de los Países Bajos, lejos de la gran conurbación que forman las principales ciudades del país, Groninga extiende su influencia como núcleo principal de un territorio considerable. Su casco histórico está dominado por la Martinitoren, una imponente torre gótica de 97 m. de altura. Tiene un área central bastante extensa, compuesta por calles peatonales no muy anchas más algún vial más amplio por donde acceden al centro los vehículos de reparto y los autobuses de transporte urbano. Un par de grandes plazas, un tanto desangeladas por haber sido agrandadas en parte tras los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, ocupan el sector más central, donde a veces se instalan mercados de frutas y flores. A pocas manzanas de allí se encuentra el edificio principal de la Universidad de Groninga, a la que se llega por calles con numerosas tiendas y cafés. Todo este conjunto urbano está circundado por un canal navegable que, conectado con el Mar del Norte, servía en la Edad Media para comerciar con otras ciudades hanseáticas.

Martinitoren desde el jardín …

Fuera del recinto delimitado por el canal se encuentran los barrios de viviendas más modernos, en bloque o en hilera, en los que vive gran parte de la población que tiene que acudir al centro para trabajar, ir a clase, comprar o divertirse. Para ello, el acceso en coche privado está restringido, mientras que el transporte público se limita a una red de autobuses.

Callejón en las afueras, con tráfico sólo de bicicletas

Hoornse Meer, Mecanoo, 1990.

Estas condiciones con las que cuenta la ciudad, unido a una topografía totalmente llana, convergen para que el dominio de la bicicleta sea abrumador. Dentro de un país en el que este vehículo es muy popular, Groninga (o Groningen, como se la denomina en holandés e inglés) es la ciudad del país con más número de viajes en bicicleta por habitante: 1,4 frente a los 0,75 de Ámsterdam. En Groninga se pueden ver grandes aparcamientos de bicicletas en superficie, en subterráneo o de varias plantas donde muchas veces es difícil encontrar una plaza. En algunos edificios de oficinas, el acceso más utilizado no es el que comunica con el garaje de coches, como sucedería en otros lugares, sino con el aparcamiento de bicicletas. En el centro de información al visitante, además de los habituales recuerdos turísticos, productos de la región y libros sobre los monumentos de la ciudad, se pueden encontrar varias guías para recorrer los lugares interesantes en bicicleta.

Bloques de viviendas al otro lado del canal. Proyecto antiguo de Rem Koolhaas

Se podría pensar que el uso generalizado de la bicicleta se debe a que hay mucha gente joven por tratarse de una ciudad universitaria, pero lo cierto es que la usa todo tipo de personas. De esta forma, puedes ver ejecutivos con traje y portafolios, señoras de más de setenta años con la cesta de la compra, mamás con cuatro niños metidos en un carrito que se lleva con un sistema especial entre el manillar y la rueda delantera o que se engancha y arrastra remolcado detrás, adolescentes arregladas que van de marcha hablando con sus amigas, todas en su bici… Y por la naturalidad e inmediatez con la que se usa, muy poca gente va protegida con casco, gafas o coderas; su uso mayoritario no es para hacer deporte, sino como mero medio de transporte. Este continuo pedalear hace que, como “efecto secundario”, sea bastante raro ver un obeso por la calle.

Pabellón, de Bernard Tschumi

Por eso, al poco tiempo de estar en la ciudad te acostumbras a esta norma, a este modo de vida y no sólo aprendes a moverte entre las bicicletas, sino que también es probable que te sumes a los ciclistas. Es fácil alquilar una bici para visitar tanto la ciudad como sus alrededores. Si en el centro las calles están pavimentadas de forma que tan sólo se diferencian las aceras de las calzadas por un bordillo de poca altura, en los alrededores existe una extensa red de carriles bici, habitualmente separados totalmente de la red de carreteras y autovías de circunvalación de la ciudad. Paseando agradablemente junto a canales y lagos, los carriles te facilitan la visión del típico paisaje holandés, en el que tiene mucha presencia la arquitectura moderna de las viviendas de los suburbios, tanto de viviendas unifamiliares como de dúplex o bloques aislados. Para los interesados en la arquitectura, esta es una buena forma de poder ver barrios y edificios que de otro modo sería difícil visitar, bien por estar lejos del centro, como la Wall House de John Hejduk, o bien porque por estar desperdigadas por la ciudad y ser de pequeño tamaño no valdría la pena ir andando desde el centro, como el pabellón de Tschumi o el urinario de Koolhaas.

Wall House, de John Hejduk, fachada delantera y lateral

Tanto la limitación de la contaminación, la reducción de emisiones de CO2, el mejor aprovechamiento del espacio en las ciudades o, incluso, la mejora de la salud con el cambio de hábitos sedentarios por otros más saludables, aconsejan generalizar el uso de la bicicleta. Evidentemente, en otras partes del mundo no es tan sencillo como en Groninga; en algunas puede no ser aconsejable por las condiciones climáticas, topográficas o por la disposición de las calles en cascos urbanos históricos; en otras la imposición de la bicicleta puede dificultar el tráfico peatonal o de transporte colectivo. Cualquier actuación para fomentar la bicicleta debe estudiar todos los aspectos locales, contar con apoyo social y estudiar la conexión con otros medios de transporte, pero como idea general vale la pena estudiar cómo actuar para facilitar su uso.
Si bien existen cada vez más ciudades donde se implementan normas y leyes que favorecen este impulso, hay lugares en el mundo donde el proceso ha ido en sentido inverso. La evolución de las ciudades chinas, por ejemplo, donde las mejoras en el transporte colectivo no han conseguido reducir suficientemente la contaminación ni los atascos, demuestra los perjuicios producidos por la sustitución casi total de la bicicleta por el automóvil como medio de transporte individual.
Por el contrario, el dominio de la bicicleta hace de Groninga una ciudad funcional y ordenada, en un modelo de cómo puede llegar a funcionar una ciudad si se impone el uso de la bicicleta como medio de transporte principal.
Parece mentira pero, después de toda esta parrafada he de reconocer que no tengo bicicleta. Aunque sólo sea para eso, escribir esta reflexión me ha servido para conseguir una y tener la firme decisión de usarla para disminuir el uso del coche.

Guía

A la derecha, el libro guía: “FARB: Architecture by Bicycle. Modern Architecture in Groningen”. 2006 Platform Gras

 

Premios de Arquitectura

El viernes pasado se entregaron los premios de arquitectura de la Región de Murcia, y subió nuestro Gabriel Albasini a recibir el premio. Video aquí.

Afsluitdijk

Gabriel ha ido de viaje a los Paises Bajos, y ha tenido la suerte de cruzar el Afsluitdijk. Un lugar imponente, con nombre impronunciable. Claro, el afsluitdijk lo conocemos muy bien por haber hecho un concurso para un Centro de Sostenibilidad.

Revista Proyecto Contract

Han publicado la joyería de Joyan, la cuarta que hemos hecho, en la revista Proyecto Contract de este mes. Lo podéis ver en vuestros kioskos.

ARCO/JustMadrid/ArtMadrid

La visita a las ferias de arte de Madrid en febrero es muy refrescante, y este año nos ha llamado la atención la gran variedad de técnicas y temática disponibles, y como se desenfocan las líneas entre arte, diseño y arquitectura. Abajo, una selección pequeña de ARCO, JustMadrid y ArtMadrid.
The annual visit to the art fairs in Mardid in February is always very refreshing, and this year we’ve been surprised by the large variety of techniques and themes available, and how the borders between art, design and architecture are become diffuse. Below, a small selection from ARCO, JustMadrid y ArtMadrid.